
Hemos hablado en alguna entrada anterior sobre las maravillas de las islas Cícladas, en las costas griegas, pero hoy nos centraremos en la más oriental, Amorgos, un destino que aún no ha sido explotado totalmente a nivel turístico, pero que cuenta con paisajes increíbles y mucha belleza escondida.
Al llegar nos encontramos ante el típico estilo cicládico, un paisaje montañoso, seco pero a la vez muy fértil, rodeado por playas de arena blanca y pequeños pueblos donde las tradiciones y la vida tranquila aún se conservan.
A diferencia de otras islas del archipiélago de las Cícladas, como Mikonos o Santorini, la infraestructura dedicada al turismo no se ha desarrollado demasiado aquí. Lo ideal es pasear un día por Amorgos y regresar hacia la tarde noche a alguna de las otras islas, ya que no encontraremos demasiadas ofertas de estadía.
La capital de la isla es Jora Amorgos y fue construida en una de las partes elevadas de la isla, alrededor del puerto Catapola. Sus calles son empinadas y está rodead por molinos de viento que se mezclan con las típicas casas blancas de las islas griegas.
Entre los atractivos imperdibles de una visita a Amorgos encontramos el castillo veneciano construido en el siglo XIII. Desde sus torres se pueden obtener hermosas vistas de la ciudad y alrededores.
A la vez, en una de las casas venecianas funciona el museo arqueológico de Amorgos, ideal para conocer la historia de la región y distinguir los rasgos típicos de la arquitectura veneciana.
Finalmente, y antes de retirarnos luego de nuestro paseo por Amorgos, no podemos dejar de ver el monasterio de Josoviótisa y la plaza de Plateia Loza. Lugares de referencia y encuentro para los habitantes de la localidad, cuenta con un café tradicional ideal para tomar la merienda bajo la sombra de sus árboles de eucalipto.
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