
Perteneciente a la región de la Bahía de la Pobreza, porque cuando el Capitán Cook llego a la región no pudo seguir explorando debido a los múltiples arrecifes que impedía la aproximación, Gisborne hoy en día es una ciudad cálida cuyo puerto recibe barcos de gran tamaño y pese a ser bautizada “Poverty Bay” la gente ha sabido explotar la zona hasta convertirla en una muy rica.
Sus playas se encuentran entre las más hermosas de Nueva Zelanda y esos mismos arrecifes que impidieron al navegante seguir explorando, hoy atraen a pescadores y surfistas que no dejan de disfrutar las maravillas naturales de Gisborne.
Es famosa por ser la primera ciudad del mundo en ver la luz del sol de un nuevo día, aunque hay que subir hasta lo más alto del monte Hikurangi (1750 metros). Las principales influencias culturales de la ciudad incluyen a los Maori y hay también museos, pubs, restaurantes, bares, y mucho movimiento nocturno.
Los viñedos forman parte de uno de los escenarios rurales más típicos de Gisborne, y para los amantes del turismo de naturaleza y rural será inolvidable pasear entre las uvas, probar los vinos de Nueva Zelanda y varias otras frutas como la manzana.


