
Mónaco es sinónimo de glamour, famoseo, dinero… Es el país más pequeño del mundo, eso sí, tras la ciudad del Vaticano. Pero, por otro lado, es la ciudad más densamente poblada.
Cuando hablamos de monumentos, nos encontramos que estos han mantenido el estilo de la arquitectura que también encontramos en Francia. Una de las construcciones más importantes es la Catedral de Mónaco -que se construyó en 1875, que se realizó con piedras blancas de la conocida “La Turbia”., en el lugar donde se encontraba una antigua iglesia del s. XII, que se levantó para el santo San Nicolas. Otros edificios son el Palacio Principesco, el edificio donde encontramos el Museo Oceanográfico y el Acuario -su increíble fachada se considera una obra de arte de la arquitectura moderna. También, tenemos la Opera de Monte Carlo, la Orquesta Filarmónica de Montecarlo, el Ballet de Monte Carlo y el Casino.
Mucha gente piensa en Monaco y lo une con el Premio de la Formula 1, uno de los eventos más importantes del mundo, que se celebra cada año entre sus calles; o, en el glamour de la jet- set o de las estrellas de cine o de la familia monegasca. Pero, es mucho más.


