
La capital del departamento de Pirineos orientales es la ciudad francesa de Perpignan (en español Perpiñán). Conocida como la Cataluña francesa, pues lo fue durante los siglos X a XVII, y es una de las cunas de la cultura catalana, romana y mediterránea. Sin duda su visita no deja insignificante a nadie pues la historia está presente en cada rincón, en los conventos y museos, en las calles y en los jardines.
La época dorada de la ciudad coincide con el Reino de Mallorca (1276-1344) y esto se nota al recorrer las callejuelas del viejo Perpignan. Se pueden visitar el conjunto gótico de los reyes de Mallorca y Aragón, la antigua prisión del Castillet (hoy museo catalán de las Artes y tradiciones populares) o la catedral de San Juan. Otro de los símbolos de la ciudad es la estación de Perpignan que el mismísimo Salvador Dalí declaró “centro del mundo”.
Otros monumentos relevantes son los Archivos municipales de la antiguo Universidad, el Campo Santo, la Casa Xanxo, la capilla de Tiers-Ordre, la escuela de Bellas Artes, la capilla Notre-Dame des Anges, la iglesia Saint Jaques o el Loge de Mer.
Los parques y jardines son muy abundantes en la ciudad de Perpignan. Al pie de la ciudadella se encuentra el Jardin des Remparts, un ejemplo de la flora del sur. El Jardin Exotique de la Digue D’orry cuenta con un extraordinacio sector exótico y más e 13.000 metros cuadrados de zonas verdes. Por último destaca el Jardin Muchard que se desarrolla alrededor de una plaza decorada con mosaicos.
La gastronomía es otro de los referentes de la ciudad. Sus especialidades franco-catalanas son el ejemplo de una gastronomía de región fronteriza que sabe aunar lo mejor de ambas tradiciones culinarias. La sofisticada cocina francesa convive con los platos de puro sabor catalán en los que carnes y pescados se tratan con auténtico mimo para deleitar los paladares de los visitantes.


