
Una ciudad con gran población, emplazada a orillas del río Han y a solo 60 kilómetros del Mar Amarillo y sus paisajes costeros.
Desde 1394, con la unificación de Corea bajo la dinastía Joseon, funciona como ciudad capital. Entre sus principales atracciones se incluyen los paseos por el monte Pukak y las hermosas vistas y paisajes de los palacios reales.
La guerra dejo fuertes marcas, hasta el punto que los bombardeos de la Guerra de Corea solo comenzaron a reconstruirse fuertemente a partir de 1953. La identidad cultural e histórica de la ciudad se ha perdido, dando paso a una de las urbes más pobladas del país, con constantes atascamientos de tráfico y un centro industrial muy productivo.
En el Museo Nacional aún se conservan varios tesoros de la vida pasada en la ciudad de Seúl, y los paseos por el Palacio Toksugung son una recomendación que no pueden pasar por alto los amantes de la historia y la identidad cultural de una ciudad asiática tan importante.
Otro palacio excelente para visitar es el de Kyongbokkung, que hoy alberga un museo, y se complementa con las visitas a Changkyongwongung y el santuario de Chongmyo.
La Pagoda Octogonal y el Museo de la Independencia concluyen un paseo por el casco histórico de la ciudad, una verdadera joya del este asiático.


