
En el departamento de Potosí, a solo 3600 metros de altura, una vista al salar de Uyuni, la mayor extensión de sal del planeta. Diez mil kilómetros cuadrados en el antiplano boliviano, Uyuni a la vista, este desierto salino es el más grande del mundo, guarda en su haber más de 70 millones de toneladas de sal y es un inmenso resplandor.
El turista que se acerque a este lugar podrá comprobar y creer con fe que frente a sus ojos hay un escenario, una superficie blanca que nos enceguecerá cuando es tiempo de seca, la cual se corta en forma hexagonal formando así una red geométrica.
Genera una ilusión óptica, al pisar la salina de Uyuni veremos que cuenta con una belleza absoluta, surrealista la cual soporta temperaturas extremas. El sol impiadoso sale junto con ráfagas de viento helado y cuando paran la piel se quema y se recalienta con los rayos del sol potenciados en ese espejo salino.
Es un escenario particular, por eso todo se revive como en un cuento de hadas, conducir sobre ese lago de sal será una experiencia fascinante.

