
Un mar cristalino, islas de postales con peces de colores y una copiosa vegetación regional donde la majestuosidad, la gracia y felicidad se impone.
Bora Bora, un destino ideal, lugares realmente imprecionantes, la Polinesia francesa cuenta con una excelente belleza, sorprendente, un verdadero paraíso terrenal, de bienvenida recibimos un collar de flores con aromas a jazmines.
Los polinesios cuentan con una sonrisa permanente, llevan pareos coloridos, collares con flores y las mujeres una flor en el pelo la cual cambia de lado si es casada o soltera, los desayunos son realmente deliciosos con una excelente música de fondo, el canto de los pájaros, acompañados con jugos de frutas, salmón, frutos de mar y de fondo un mar increíble.
Las noches de la Polinesia son muy tranquilas y cálidas, ideales para sentarse en una hamaca o tomar un trago con amigos o bailar en la playa junto a las bailarinas con corpiños de coco y polleras de juncos, con la excelente melodía de ukeleles.
Poder brindarle comida a los tiburones, sumergiéndonos en ese mar tan transparente, practicar snorkel o nadar entre corales acompañados de gigantescas rayas, un viaje encantador y alucinante.

